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JAIME TELLO GARCÍA – Geógrafo, fotógrafo y viajero

Villanueva de Jalón (Zaragoza)

VILLANUEVA DE JALÓN No hace falta perderse por remotos valles pirenaicos o por viejas sierras castellanas para disfrutar de un pueblo deshabitado. Por ejemplo Villanueva de Jalón, fácilmente accesible por la carretera que viene de Morata. Villanueva es uno de los pueblos abandonados más completos y pintorescos que he visitado. Ubicado sobre un cerro en un meandro del río Jalón, cercano al corredor natural de comunicación entre Madrid y el nordeste de la península, de la autovía y el AVE, …

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VILLANUEVA DE JALÓN
No hace falta perderse por remotos valles pirenaicos o por viejas sierras castellanas para disfrutar de un pueblo deshabitado. Por ejemplo Villanueva de Jalón, fácilmente accesible por la carretera que viene de Morata. Villanueva es uno de los pueblos abandonados más completos y pintorescos que he visitado. Ubicado sobre un cerro en un meandro del río Jalón, cercano al corredor natural de comunicación entre Madrid y el nordeste de la península, de la autovía y el AVE, Villanueva de Jalón mantiene su porte espectral desafiando el tiempo y el abandono. Fundado el pueblo allá por el siglo XIII como Villa de Señorío, y poblado mayoritariamente por moriscos, la expulsión de los mismos no estuvo en el origen de su abandono, ya que después fue repoblado. La ruina del castillo y de la vieja iglesia de Santa María de la Huerta son testimonios aún vivos de la dignidad de un pueblo que, en efecto, se despobló a mediados del siglo pasado. Aunque Villanueva contó con electricidad, la escasez de agua seguramente estuvo detrás del abandono, ya que las fuentes, ubicadas junto al río, exigían salvar una fuerte pendiente que finalmente hizo inviable la continuidad del poblamiento. Aún así, hasta 1968 aguantaron abiertas un par de casas, para dar paso después al abandono total, al expolio y a la ruina. Hoy sobrevive con dificultad como un bello pueblo que aún mantiene en pie buena parte de sus muros y conserva la traza urbana invadida por la maleza y los cascotes. El cementerio y sobre todo la iglesia, con la torre mudéjar que es Patrimonio de la Humanidad, son un bellísimo exponente de la arquitectura de ladrillo que tanto caracteriza a estas tierras aragonesas.
© 2017 Jaime Tello García


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