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JAIME TELLO GARCÍA – Geógrafo, fotógrafo y viajero

Villalengua (Zaragoza)

VILLALENGUA Villaluenga es una excepción en la tierra de Castillos que es el Valle del Manubles. Desconozco si contó con fortaleza o no, lo que parece es que hoy día no queda rastro de ella. Además, al asentarse Villalengua sobre una loma suave, también es singular en la comarca por su morfología: un casco urbano compacto y bien trazado y poco resguardado, cuya forma se asemeja a un círculo, al contrato que Moros, Bijuesca o Torrijo que son fantásticos laberintos …

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VILLALENGUA
Villaluenga es una excepción en la tierra de Castillos que es el Valle del Manubles. Desconozco si contó con fortaleza o no, lo que parece es que hoy día no queda rastro de ella. Además, al asentarse Villalengua sobre una loma suave, también es singular en la comarca por su morfología: un casco urbano compacto y bien trazado y poco resguardado, cuya forma se asemeja a un círculo, al contrato que Moros, Bijuesca o Torrijo que son fantásticos laberintos urbanos. Por ello el paseo por el pueblo se hace cómodo y agradecido, con suaves pendientes y calles más o menos largas. Lo que sin embargo sí encuentro en Villaluenga al igual que en el resto del valle es el mismo trágico aunque muy pintoresco abandono que es la seña de identidad de muchos pueblos de esta comarca de Calatayud, de esta provincia de Zaragoza y de este Aragón que se sigue despoblando año tras año. Y aún así, es este uno de los pueblos más poblados y con el casco urbano más amplio de todo el Valle del Manubles, con cerca de 400 vecinos. Cuenta con algunos comercios y bares, lo que no es poco por estos lares, si me permiten la rima. En el centro de abre la bella Plaza Mayor a la que asoman los dos edificios más importantes: el ayuntamiento, y tras él, el campanario de la Iglesia de la Asunción, del siglo XVI, cuya elaborada portada se esconde bajo los arcos del edificio consistorial. El resto del pueblo es una sucesión de casas, normalmente de dos alturas y sobrado, algunas renovadas y otras caídas, pero que en general ponen de manifiesto el deseo de los hijos del pueblo por mantener viva su presencia en Villalengua renovando el caserío. Además, el entorno natural es excepcional, con paisajes que se abren y se tornan amables hacia el sur y se vuelven agrestes, casi encañonados hacia el norte por Torrijo.
© 2017 Jaime Tello García


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