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JAIME TELLO GARCÍA – Geógrafo, fotógrafo y viajero

Salvadiós (Ávila)

SALVADIÓS Salvadiós es un pueblo pequeño perdido entre el juego de colinas onduladas que jalonan la inmensa llanura castellana. Se ubica a medio camino de Salamanca, de cuyo límite provincial dista apenas cinco kilómetros, y de Ávila, a cuya jurisdicción pertenece. Algo menos de cien vecinos habitan en un pueblo que abarca unas 2000 hectáreas de tierra dura y áspera que sufre los fríos y duros inviernos que le dan sus casi 1000 metros de altitud. La vieja carretera nacional …

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SALVADIÓS
Salvadiós es un pueblo pequeño perdido entre el juego de colinas onduladas que jalonan la inmensa llanura castellana. Se ubica a medio camino de Salamanca, de cuyo límite provincial dista apenas cinco kilómetros, y de Ávila, a cuya jurisdicción pertenece. Algo menos de cien vecinos habitan en un pueblo que abarca unas 2000 hectáreas de tierra dura y áspera que sufre los fríos y duros inviernos que le dan sus casi 1000 metros de altitud. La vieja carretera nacional que da acceso a Salvadiós perdió la partida ante la pujanza de la nueva autovía que, desde no hace tantos años, comunica Ávila con Salamanca. El nuevo asfalto no anda lejano del casco urbano, y sin embargo su presencia ha sumido al pueblo en la soledad, en un silencio que, pienso, resultará aliviador o amargo según cada uno tenga el carácter. Es llamativa la influencia que, en el medio rural despoblado de esta vieja Castilla, están teniendo las nuevas vías de comunicación que sumen a los pueblos en un abandono aún mayor, al ausentarse el tráfico de sus travesías. Gasolineras, bares y restaurantes, parada y fonda que no lo volverá a ser. La tranquilidad del silencio para unos, ruina y decadencia para otros.
En cualquier caso, Salvadiós ofreció a la carretera su mejor cara, la Iglesia de la Asunción, fábrica del XVI, de la misma época en que se inicio el poblamiento, y cuya torre se alza extraña, enfoscada en esta tierra de piedra y sillar. El caserío del pueblo se esconde tras una suave loma orientada al norte. Para uno que pasó mucho por aquí en la era preautovía, ha sido una sorpresa descubrir un casco urbano compacto y extenso oculto desde la carretera. Las calles son amplias, salpicadas de callejas, callejones y plazuelas, y la arquitectura es diversa, respondiendo al gusto que algunos tienen por la modernidad. El ladrillo y la teja abundan en las construcciones más antiguas, que por fortuna aún son mayoría en el paisaje de Salvadiós. Algunas casas nuevas y algo feas llaman la atención aunque su impacto queda atenuado por la belleza de un entorno rural fascinante, de colinas de cereal y naves agrícolas.
© 2017 Jaime Tello García


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