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JAIME TELLO GARCÍA – Geógrafo, fotógrafo y viajero

Layana (Zaragoza)

LAYANA Cuenta la leyenda que una moza de Layana, cansada de bajar al rio a por agua, ofreció su alma al Diablo a cambio de que este construyera, afanoso, un pozo en el pueblo. Si lograba su propósito antes del amanecer, antes de que el gallo cantara, Satanás contaría con un alma más, la de la muchacha desalmada, claro. Esta, alertada ante la eficacia de Lucifer arrimó un candil al gallo, que cantó y engañó al demonio. La moza tuvo …

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LAYANA
Cuenta la leyenda que una moza de Layana, cansada de bajar al rio a por agua, ofreció su alma al Diablo a cambio de que este construyera, afanoso, un pozo en el pueblo. Si lograba su propósito antes del amanecer, antes de que el gallo cantara, Satanás contaría con un alma más, la de la muchacha desalmada, claro. Esta, alertada ante la eficacia de Lucifer arrimó un candil al gallo, que cantó y engañó al demonio. La moza tuvo su pozo y retuvo su alma, y Satán fue vencido.
Esta es una muestra más de la profunda historia que recorre los valles y las sierras cincovillanas, tierra de demonios y brujas, de caballeros y reyes y de fuerte impronta medieval. En las Cinco Villas de Zaragoza abundan los castillos y las torres de defensa, al haber despemeñado un papel relevante en la historia de España. Ha sido tierra fronteriza entre Navarra y Aragón, y antes lo fue con los reinos musulmanes. Y mucho antes estuvo poblada por las civilizaciones que cruzaron la Piel de Toro, como atestiguan los importantes restos romanos del entorno de Sádaba y Layana. Sádaba, villa importante, plaza fortificada y cercana a Layana. Layana, pueblo pequeño de apenas cien vecinos entre cuyos tejados despunta la Torre del desaparecido castillo, que se remonta al siglo XII cuando fue mandado construir por Alfonso II. Junto a él la Iglesia Parroquial de Santo Tomás, románica del siglo XIII, y a sus pies las casas grandes alzadas en sillar que forman el grueso del caserío de Layana. El callejero irregular del pueblo indica un origen antiguo de su poblamiento estable, que fue avanzadilla de Uncastillo bajo cuya jurisdicción se mantuvo hasta que se constituyó en ayuntamiento. Un emplazamiento excepcional en el amplio valle cultivado del Riguel, cuyo paisaje cargado de historia recuerda por momentos a la Italia medieval, y que antecede a las primeras sierras prepirenaicas de Castiliscar y Sos.
© 2017 Jaime Tello García


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