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JAIME TELLO GARCÍA – Geógrafo, fotógrafo y viajero

La Mata de la Armuña (Salamanca)

LA MATA DE LA ARMUÑA La Mata son poco más que cuatro casas arrimadas en un cruce de caminos hacia Valdunciel, Monterrubio y Carbajosa, en el corazón de la Armuña. Es una pedanía de Castellanos de Villiquera, aunque contó con ayuntamiento propio, fusionándose con el propio Castellanos y con Carbajosa. La Mata se ubica a apenas una decena de kilómetros de la capital provincial, y sin embargo parece que uno mundo separe a ambas. Hasta este rincón no ha llegado, …

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LA MATA DE LA ARMUÑA
La Mata son poco más que cuatro casas arrimadas en un cruce de caminos hacia Valdunciel, Monterrubio y Carbajosa, en el corazón de la Armuña. Es una pedanía de Castellanos de Villiquera, aunque contó con ayuntamiento propio, fusionándose con el propio Castellanos y con Carbajosa. La Mata se ubica a apenas una decena de kilómetros de la capital provincial, y sin embargo parece que uno mundo separe a ambas. Hasta este rincón no ha llegado, ni es previsible que lo haga, la ola suburbanizadora que ha engullido a otros pueblos del alfoz salmantino devorados en el huracán de la burbuja de principios del milenio, y que por fortuna parece haber cesado en su empeño de desfigurar tantos y tantos pueblos sin necesidad. Poco más de cien vecinos residen en La Mata de la Armuña y su casco urbano se dispone junto a la carretera. En su extremo oriental se alza su iglesia, en la parte más alta del pueblo de la que sobresale, aún con más fuerza, su preciosa espadaña orientada a poniente. La Plaza Mayor, conjunto que ha permanecido casi inalterado, conforma el epicentro de un callejero en el que abundan las casas grandes, de recia y rica arquitectura, en mampostería y piedra de sillar, al igual que la iglesia. Se trata de casas que en general están bien conservadas, beneficiándose de su cercanía a la capital y su uso como residencia principal o secundaria, salpicadas con algunas nuevas construcciones absolutamente extemporáneas como es el caso del Camino de Naharros, con esos chalets enladrillados muy propios de zonas urbanas pero del todo incoherentes en un entorno tan coherente y armónico como es el de La Mata.
© 2017 Jaime Tello García


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