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JAIME TELLO GARCÍA – Geógrafo, fotógrafo y viajero

Arcos de Jalón (Soria)

Hay lugares de los que uno ha oído hablar muchas veces, y le cuesta recordar en qué contexto. Me costó averiguar donde había escuchado el nombre de Arcos de Jalón hasta que estuve delante del edificio de su estación de ferrocarril, y entonces me dí cuenta. Al que esto escribe, que es de Alcalá, le sonaba lo de Arcos por haber oído del lugar tantas veces por megafonía en la estación de tren. “….Arcos de Jalón, vía 1…”. Y es …

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ARCOS DE JALÓN
Hay lugares de los que uno ha oído hablar muchas veces, y le cuesta recordar en qué contexto. Me costó averiguar donde había escuchado el nombre de Arcos de Jalón hasta que estuve delante del edificio de su estación de ferrocarril, y entonces me dí cuenta. Al que esto escribe, que es de Alcalá, le sonaba lo de Arcos por haber oído del lugar tantas veces por megafonía en la estación de tren. "....Arcos de Jalón, vía 1...". Y es que los regionales que hacen el antiguo trayecto por los valles del Henares y del Jalón, por Sigüenza y Medinaceli, paraban en mi Alcalá, y lo siguen haciendo, y terminan el recorrido en Arcos. De eso me sonaba Arcos de Jalón.
Es evidente que en un pueblo no demasiado grande como este, la estación debió ser muy importante. Sus instalaciones quedan al norte del cauce del Jalón, río importante que vertebra el sur soriano. En la otra orilla aparece el sector más antiguo del pueblo, que alberga las viejas construcciones populares que trepan por el cerro, y las defensas de origen islámico. Desde la altura de la atalaya, la vista del conjunto es excepcional, el valle abriéndose hacia tierras aragonesas y el intrincado caserío trepando por la ladera contigua, tanto más abandonado cuanto más progresamos en altura. Desde ese punto de observación es fácil comprender la fuerte transformación que el pueblo ha sufrido durante el siglo XX, y la verdadera extensión de este asentamiento milenario. Es durante la dominación musulmana cuando Arcos alcanza una cierta relevancia, dotándose de la fortaleza y de una parte importante del callejero del casco histórico que aún se conserva. Rápidamente reconquistada, y lugar de paso del Cid Campeador en su periplo hacia tierras levantinas, en el siglo XIV se construye el castillo sobre la vieja torre musulmana para consolidar la defensa del territorio. Convertida en una importante villa del sur soriano que durante los siglos siguientes se beneficia del paso del camino entre Madrid y Aragón, el papel del Arcos se ve definitivamente reforzado con la llegada del ferrocarril y la instalación de los talleres ferroviarios que generan un importante aumento de población. Y como nada dura para siempre, la sustitución de las viejas locomotoras por nuevas cabezas tractoras diesel avoca a la villa a una época de declive que, sin embargo, no le hace perder la cabecera comarcal en un contexto de fuerte éxodo rural. Así es como llega a nuestros días Arcos de Jalón, lugar de larga historia donde la decadente modernidad del siglo XX, con su punto de feísmo, ha generado un conjunto urbano de singular belleza con su castillo y su estación como principales hitos y el valor indiscutible de su arquitectura popular.
© 2017 Jaime Tello García


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